«El hombre que casi conoció a Michi Panero». Nacho Vegas

No solo pretendo subir canciones, pero estoy dedicando muchas horas a algo especial que pretendo compartir próximamente. Mientras tanto otro artista de lo complicado.

Empezare diciendo que el autor no es de mis favoritos, es más, sus canciones me resultan demasiado oscuras y melancólicas. La primera vez que la escuché no me transmitió nada especial, pero a medida que le fui dando oportunidades este sentimiento cambio hasta terminar en considerarla una excelente canción.

Letra.

Es hora de recapitular
las hostias que me ha dado el mundo.
Hoy vendrán a oír mi último adiós.
Bien.
Uno a uno van llegando
y yo los recibo en batín.

Y unos me llaman chaval
y otros me dicen caballero.
Alguno no se ha querido pronunciar.
Yo una vez tuve un amor,
pero si he de ser sincero
dije «no» en el altar
y cuando digo no es no.

Fracasé una vez, fracasé diez mil
y aun así alzo mi copa hacia el cielo
en un brindis por el hombre de hoy
y por lo bien que habita el mundo.
Mirad, ¡las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá…

Y no me habléis de eternidad.
No me habléis de cielos ni de infiernos.
No veis que yo le rezo a un dios
que me prometió
que cuando esto acabe
no habrá nada más
Fue bastante ya…

Nunca fui en nada el mejor,
tampoco he sido un gran amante.
Más de una lo querrá atestiguar.
Pero si algo hay capital,
algo de veras importante,
es que me voy a morir
y cuando digo voy es que voy.

Lo he pasado bien, y casi conocí en
una ocasión a Michi Panero,
y es bastante más de lo que jamás
soñaríais en mil vidas.
Mirad, ¡las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá…

Dejadme preguntar:
Es esto el final?
Y si es así, decid:
Me vais a extrañar?
Ah, veo que asentís
pero yo sé que no!

Qué lástima, no dejaré
nadie a quien transmitir mi sabia
consideré insensato procrear.
Y diréis de mí que soy
un viejo verde y cascarrabias,
y diréis muy bien,
y cuando digo bien es bien.

¡Largo ya de aquí! ¿Qué queréis de mí?
Es mi alma o es mi dinero?
Si de uno carezco y la otra es
una anomalía en esta vida.
¡Mirad, las niñas van cantando!
(Niñas): Shalalaralalá…

Y unos me llaman chaval,
y otros me dicen caballero!
Alguno declinó mi oferta para hablar!
Yo una vez tuve un gran amor,
pero si os he de ser sincero
dije «no» en el mismo altar,
y cuando digo no quiero decir que no!

He bebido bien, y casi conocí en
una ocasión a Michi Panero,
y ahora brindo en paz por la humanidad
y por lo bien que habita el mundo.
Escuchad, ¡os lo diré cantando!
(Viejo): Shalalaralalá…

Has…ta… nun…ca…

La canción es bastante larga así que voy a compartir lo que me transmite de manera distinta a las anteriores. Considero que no es necesario ir párrafo por párrafo ya que la emoción que me genera no varía desde el comienzo hasta el fin, una sensación que prevalece sobre el resto, sin vaivenes emocionales.

El título: Michi Panero fue un escritor ocasional. Conocido por ser hijo de Leopoldo Panero, poeta afín al régimen franquista. Junto con sus hermanos Juan Luis Panero y Leopoldo María Panero, con los que compartía afición a la escritura, creció en un ambiente de holgura económica y como cabía esperar, los tres terminaron frecuentando ambientes bohemios, siendo asociados con la movida madrileña. Esta vida sin freno, y un posterior cáncer, provocaron su muerte a la edad de 52 años.

De la lectura de la canción podemos atisbar un boceto de autobiografía por parte del cantante. Según va transcurriendo rememora situaciones y reflexiona sobre decisiones tomadas, para bien o para mal, realizando una autocrítica sincera, sin escatimar en defectos y virtudes.

La canción abre en este sentido, esperando a la muerte y deseando compartirlo con la gente que le ha rodeado.

Es hora de recapitular las hostias que me ha dado el mundo. Hoy vendrán a oír mi último adiós. Bien. Uno a uno van llegando, y yo los recibo en batín.

Con un tono sarcástico, y desde la introspección, se adentra en temas como el amor, el dinero, la existencia vital, etc. Dejando claro cuales han sido sus principios y sus límites.

Y unos me llaman chaval, y otros me dicen caballero. Alguno no se ha querido pronunciar. Yo una vez tuve un amor, pero si he de ser sincero dije «no» en el altar y cuando digo no es no.

Sin ningún alarde de negación se adentra en sus fracasos, con testigos llegado el caso. Lo importante es la sinceridad ante la proximidad inevitable de la parca.

Nunca fui en nada el mejor, tampoco he sido un gran amante. Más de una lo querrá atestiguar. Pero si algo hay capital, algo de veras importante, es que me voy a morir
y cuando digo voy es que voy.

El estribillo. La mención a Michi Panero es el reconocimiento de esas oportunidades perdidas, esas situaciones que la vida nos brinda y dejamos escapar. Desde un sentimiento de nostalgia hace referencia a un grupo de niñas cantando. Puede llegar a parecer kafkiano, pero el artista se adentra en la inocencia con que se ve la vida en la infancia, y como esta se termina convirtiendo en enrevesada, un espejismo de esa ilusión infantil.  

Lo he pasado bien, y casi conocí en una ocasión a Michi Panero, y es bastante más de lo que jamás soñaríais en mil vidas. Mirad, ¡las niñas van cantando! (Niñas): Shalalaralalá…

Nos sigue dejando reflexiones desde esa sinceridad ultrajante. Critica la hipocresía y las relaciones por conveniencia. Esa falta de valores y de ética que predomina.

Qué lástima, no dejaré nadie a quien transmitir mi sabia, consideré insensato procrear… ¿Largo ya de aquí! ¿Qué queréis de mí? ¿Es mi alma o es mi dinero? Si de uno carezco y la otra es una anomalía en esta vida.

Podría seguir poniendo párrafos y estrofas, pero resumiendo. Puede darse el caso de que os transmita resignación, pero a mí me genera justo lo contrario. Aceptación total, una honestidad brutal. El autor en ningún momento se rasga las vestiduras, es consciente del balance que está haciendo de su vida, colocando en la balanza alegrías y tristezas.

Se despide con un hasta nunca que puede parecer desposta y soberbio, pero insisto, a puertas de recibir a la dama de la guadaña no cae en el autoengaño, no es políticamente correcto. Relata su vida tal como es, realizando un ejercicio de introspección increíble, le guste al que le guste. No siente la necesidad de que le aprueben, le admitan, le reconozcan. No pretende fingir ni falsear su existencia. Con una lucidez asombrosa no cae en el autoengaño, analiza su existencia tal como es, sin difuminar. En un contexto de situaciones surrealistas nos lanza un mensaje a reflexionar: la necesidad de sentirnos siempre acogidos, aceptados.

Como antes comenté, Nacho Vegas no está entre mis artistas más mimados, pero esta canción me parece espectacular. De principio a fin. Un trabajo de interiorización alucinante.

Dedicada al primo Alex. Culpable de haber descubierto esta canción. En compensación tendrá acceso al regalo que tanto tiempo lleva anhelando. Solamente él y yo sabemos de qué se trata.

Deja un comentario