
En anteriores entradas os hable del tema de las drogas y/o prácticas de riesgo. Hoy me voy a referir a como el Estado muestra su verdadera su cara con este tema (al igual que en la mayoría de las ocasiones), el fariseísmo.
Trilero: Dícese de la persona que dirige el juego del trile
Trile: Juego callejero de apuestas fraudulentas.
Loterías y apuestas del Estado es la empresa encargada de velar por el buen funcionamiento de la actividad relativa al juego y las apuestas en nuestro país.
Asimismo, es la garante de aconsejar que ese juego se realice con carácter moderado, un buen uso de este.
Buen uso de este; escribiendo estas líneas he tenido un dejavu al coincidir esta expresión con otras prácticas que tienen un alto riesgo de derivar en una dependencia para el usuario, cobijadas, algunas, bajo el paraguas del Estado. Podríamos cuestionarnos el motivo de que la Administración participe de una manera directa en este tipo de prácticas, legalizadas, y arraigadas socialmente. Pero no nos desviemos del tema, centrémonos en como funciona la actividad del juego en España.
Realizamos la apuesta. Si no acertamos, como buenos jugadores, asumimos que hemos perdido nuestro dinero. Si ganamos, debemos contribuir con la banca por todo el esfuerzo en su organización. Hasta aquí todo correcto, aceptamos las reglas del juego antes de gastarnos el primer euro.
Ahora bien, antes mencionaba el peligro de estas prácticas; la adicción.
Es evidente el coste social y personal que pueden causar. Y aquí el primer matiz, las consecuencias UNICAMENTE las sufre el adicto y por ende su entorno. El Estado se desentiende de estos daños. En la maquinaria de la Administración solo hay un mandamiento, RECAUDAR. Como hemos visto el sistema no tiene grietas. Aciertes o falles en tu pronostico el Estado siempre recibe algo. Pero la verdadera realidad va mas allá. En ciertas situaciones la cantidad confiscada es la totalidad.
Escudándose en su paz, aparentemente cordial, nos brinda su apoyo con eslóganes alertándonos sobre el peligro del juego. Si desgraciadamente la vida me reparte malas cartas y termino teniendo una dependencia al juego, amablemente me ofrecen que tengo la posibilidad de prohibirme el acceso a esta práctica. Ya sea de manera online o en los establecimientos de casas de apuestas, los cuales, curiosamente, en su gran mayoría, sitos en zonas de renta baja.
Copio literalmente lo que señala la Dirección General de Ordenación del Juego respecto de la regulación de registros a prohibidos:
“La inscripción en un registro de prohibidos impide el acceso del inscrito a aquellos juegos respecto de los que la Administración Pública competente haya determinado la necesidad de realizar la identificación previa del jugador con el fin de hacer efectivo el derecho de los ciudadanos a que les sea prohibida la participación en las actividades de juego.”
El adicto se decanta por esta vía; pero nuevamente las cartas se le ponen en contra y sufre una recaída. En esa lucha interna contra la adicción tiene todas las de perder y vuelve a jugar. Como hemos visto, el hecho de apostar, siempre que requiera de su identificación, lo tiene restringido. Pero ¿y si decide acudir a una Administración de Loterías y Apuestas?
Antes de continuar, recordemos que estamos hablando de un adicto, una persona atrapada por la dependencia. No estamos hablando, ni de un vicioso, ni de un bala perdida, estamos hablando de un enfermo. Cargado de todos esos vacíos emocionales comunes a cualquier adicción: inseguridad, indefensión, soledad, frustración y su fiel compañera, la culpa.
Recapitulando. Estábamos en el caso de que el enfermo sufre una recaída y ve que su única ventana para jugar es acudir a una Administración de Loterías. Con casi total probabilidad no acertara en su pronóstico. Pero ¿Y si atina con el mismo?
Volvemos a acudir a la web de la Dirección General de Ordenación del Juego.
“pudiendo ser efectivamente aplicada dicha prohibición en el momento del pago de premios”
Es decir, si el boleto resulta ganador NO puede cobrar el premio. Podríamos pensar, que dada la condición del jugador es bastante lógico. Pero aquí es donde el mandamiento único vuelve a hacer acto de presencia. Os refresco la memoria. RECAUDAR.
Para que lo pueda entender un niño pequeño, si el adicto realiza una apuesta de un millón euros, y no acierta, pierde un millón de euros (hay que entender el contexto, somos conscientes de que nadie realiza ese tipo de apuestas en efectivo). Si efectúa una apuesta de cinco euros y gana, por ejemplo, un millón de euros, no accede al cobro del premio.
El que ha perdido es evidente, el adicto. Pero ya no desde un punto de vista económico. Por el simple hecho de recaer, está aniquilado. La mochila de la culpa ya no soporta más peso.
El ganador, el de siempre.
Insisto, es licito, pensando en el bienestar del adicto, que se le prohíba el acceso al cobro del premio. Pero cae por su propio peso que en una situación de necesidad por consumir la enfermedad le empujará a esta vía. Si tan preocupados están por su salud porque no se prohíbe que se pueda apostar de manera presencial y evitar ese doble enseñamiento. Una pegatina a la entrada del establecimiento es la única advertencia. Consagrémonos al mandamiento único.
No es cuestión de eximir de responsabilidades a nadie, pero de una situación de una desgracia personal, de las más graves que pueden acontecer a una persona, se aprovechan. ¿Por qué al igual que se pide identificación a un menor cuando desea comprar una cajetilla de tabaco en este caso no se hace? No sería muy complicado solicitar el DNI a la hora de realizar una apuesta de manera física. Es inequívoco que no les interesa, no estamos hablando de cinco euros de un paquete de “Lucky Strike”, aquí estamos hablando de mucho dinero.
La supuesta ayuda, con la que se les llena la boca, se les cae por la base. No existe, y aparte se regocijan hurgando en el sufrimiento ajeno. Esto no es demagogia, son hechos consumados. Cualquier ciudadano puede acceder a la mencionada web. La doble moral restregada en nuestra cara.
Se eximirán de cualquier responsabilidad. Alegarán que al ser dinero en efectivo desconocen la procedencia y que cualquiera podría apostar en nombre del adicto. En la vía on line también podría darse esta artimaña, pero sinceramente, dudo mucho que cualquier allegado, conocedor de la condición del adicto, se preste a acrecentar el sufrimiento.
Tu eres el responsable de hacer buen uso de su juego, y ellos de hacer buen uso del dinero. El suyo no, por supuesto. Como siempre todo queda en casa. El funcionamiento es ad hoc. Las mismas elites que fabrican las verdades son las mismas que las verifican.
La ley del embudo; para ellos siempre el lado ancho. Hipócritamente se echan las manos a la cabeza cuando aparecen los daños colaterales de una adicción: dramas económicos, dramas familiares, dramas personales, dramas sociales, por no contar, con la más que probable (tanto que les gustan las probabilidades), extensión de la adicción a otras sustancias.
No les importa absolutamente nada. Ya cuentan con nuestro dinero, en muchas ocasiones, como esta, obtenido con una bajeza ética alucinante. El adicto, cual ninot valenciano, espera cargado de pólvora, y curiosamente el que le facilita el mechero es el responsable de velar por el bienestar, únicamente el suyo, por si cabía alguna duda. La falla arderá, y gentilmente se quedarán a contemplar la quema.
Han montado el tenderete, mueven el cubilete, y como auténticos trileros ganan siempre. El guiri de turno sigue financiando su confort, y esta vez, tristemente, el pardillo no es un turista alemán. El embaucado es un enfermo. Ya tienen otro ratón para seguir moviendo la rueda.
Un trilero del paseo marítimo de Benidorm tiene mas dignidad. Dignidad, que, por cierto, el adicto tardará mucho tiempo en recuperar. Pero aquí si cuenta con una ventaja, él trabaja para recobrarla. Algunos no la han conocido ni la conocerán.
Dedicado a José. Compañero en esta aventura llamada VIDA. Un abrazo amigo.
“Ahora que solo ven queso porque son ratas; que ves que tú y yo somos diferentes.
Ahora que al fin sabes con quién tratas, brillemos con la luz innata que arde en el corazón de los valientes”
Nota. En mi perfil de “X” he mencionado a Loterías y Apuestas del Estado. Si se equivocan y recibo respuesta os informaré. Mientras tanto podemos seguir descansando tranquilos en la burbuja que nos vende comodidad.

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