El titulo de esta entrada podría haber sido otro, pero es preferible no andarse por las ramas y llamarles por su nombre. Así no hay mal entendidos.

Todos estamos al tanto de lo acaecido la pasada semana en Valencia y en otras regiones de nuestro país. ¿Todos? Cuestionémoslo.

Es cierto que la gran mayoría hemos sido conocedores de la noticia, y que esa gran mayoría empatiza con el sufrimiento de esas personas que han perdido seres queridos, viviendas, vehículos etc. Pero, desgraciadamente, una parte de esa ciudadanía vuelve a mostrar su verdadera cara. La falta de ética, la hipocresía. La falta de humanidad. Me refiero a los dirigentes de este país. Desde representantes políticos hasta la monarquía. Los GOLFOS.

Primero empezare por el presidente del gobierno. Un tipo que vendería a su madre si fuera menester con tal de permanecer en la poltrona. Un Golfo con una cara más dura que el hormigón armado. Que se presenta delante de todos los ciudadanos y sin ningún tipo de pudor les dice a los valencianos que sean ellos los que deben solicitar ayuda. Con dos c….

Un Golfo que se presenta cinco días después de la tragedia en el epicentro del desastre; se baja del coche con una sonrisa de sátiro y pretende recorrer el pueblo en loor de multitudes. Sin defender los actos vandálicos, ¿este Golfo que esperaba, pétalos por el suelo?

Pero no nos centremos solo en este Golfo. Los que vienen detrás son los mismos perros con distinto collar. Cada uno a su manera. Pero con un mantra bien definitivo: su bienestar.

Partidos de la oposición. Algunos ni están ni se les esperaba. Otros, como aves de rapiña, se aprovechan del sufrimiento humano para politizar una desgracia.

Por pura casualidad escuche las declaraciones del jefe de la oposición. Hablaba de humildad, solidaridad etc. ¿Se puede tener más indecencia?

El presidente de la Generalitat Valenciana, miembro de su partido, se presenta, día si día también, delante de las cámaras con el chaleco de voluntario. La falta de dignidad con la que se manejan los Golfos. Su ansia de codicia me provoca un sentimiento de rechazo y repugnancia brutal.

S.S Majestades. “Los únicos que han dado la cara, que humanos, hablando con el pueblo”.

¿Tan bajo ponemos el listón? Estamos hablando de otros Golfos que llevan siglos golfeando a sus anchas. Con mostrar su lado humano nos conformamos. No hace falta recordar el dineral que le cuestan a los españoles esta figura. No me considero republicano, pero si se lo que no quiero. Alguien que por el simple hecho de haber nacido donde ha nacido, desde la cuna tenga más derechos que yo. Derechos y privilegios incluso que van más allá del poder judicial. “Pobrecitos, es un trabajo muy duro”. ¿Hay alguien en casa…? Nos han absorbido la mollera de tal manera que hasta nos mostramos compasivos con su gran esfuerzo. Si tan duro es su desempeño que cedan el derecho a otro ciudadano. Seguro que alguno no se siente tan frustrado de irse los veranos a Mallorca y los inviernos a esquiar a Baqueira. Con dinero ajeno, que no se nos olvide.

Uno de los ciudadanos le expone al Borbón su postura ante el hecho de que se presente con un sequito de doscientos todoterrenos y tenga paralizada las tareas de limpieza. Cual es la respuesta del monarca; “si quieres me quedo en Madrid”. El, tira de soberbia y de prepotencia. Nosotros de compasión y de gratitud por su amable gesto.

Evitamos el conflicto. No existe valor añadido.

Pobrecita la mujer del Golfo, recibió un poco de barro en su angelical cara. No sabían ni por donde se andaban. Claro, salir a la calle y ver ese sufrimiento no es típico en concentraciones ecuestres. Si hablamos de barro pensemos solo un minuto en como tendrán las manos toda esa gente que lleva días achicando mierda para poder vivir en condiciones medianamente salubres.

Esta panda de Golfos vive ajena a la realidad. Les importa mas bien poco lo que ocurra más allá de sus palacios, escaños, ministerios, etc. Toda esa indignación y rabia se la han ganado a pulso. Esto no es fruto de un día. Llevan años riéndose de la gente.

¿Qué papel hemos tenido el resto de los ciudadanos? Resignarnos. Conformarnos. “No critiques a la monarquía, no critiques la Constitución, nos ha dado mucho”

Los Golfos se han aprovechado de toda esta inacción y se han servido de nuestros votos como patente de corso. Sus desmanes se blanquean. Sus muestras de afecto se magnifican. Y mientras sus siervos rindiendo pleitesía.

¿Por qué cuando se habla de tocar la carta magna te tildan de antisistema? Esta claro, cual bula papal les sirve para vivir a costa de sus súbditos.

Cuando cometen algún desliz se acogen a sagrado y aquí no ha pasado nada. El sistema esta tan bien implantado que quedará en una anécdota que el tiempo se encargará de borrar.

Nos han inculcado que estamos a salvo en nuestras burbujas. Pero lo que no vemos es que nos van racionando la comida y el agua para no caer famélicos. Para nosotros las migajas y para ellos la ración entera.

Lo de Valencia pasará. Nos venderán la solidaridad de pueblo. Pero claro el esfuerzo solo será de unos. Nos regalarán los oídos con ayudas para la reconstrucción. ¿Cuánto tardarán en llegar? Por cierto, ayudas que por si se nos olvida, tributan fiscalmente. No hay ningún resquicio al error. La maquina esta perfectamente engrasada. Eso sí, el aceite solo lo aportan unos. Los de siempre.

Reconstrucción, que, siendo mal pensado, o, mejor dicho, avalado por la experiencia, será encargada a todas esas empresas que no constituyen ni el 2% de tejido laboral de país, pero que curiosamente son las beneficiarias de casi la totalidad de los contratos públicos. Son unos afortunados, siempre les toca el premio gordo en la rifa.

Demagogo, negacionista. Cual sinónimos los usan para etiquetar a la gente que no les baila el agua.

Enemigo del país. Un país que la gente debe sentir como suyo. No de esta panda de Golfos. Démonos cuenta de que lo ocurre con nuestra historia, con nuestra cultura. Se la han apropiado a conveniencia. Los Golfos se han apoderado de todos estos símbolos. Los politizan. Nos los muestran en la cara para que, cual morlaco, entremos al trapo (nunca mejor dicho).

Mientras que no cambiemos la mentalidad no tenemos nada que hacer. La misión era atrapar al pez en sus redes. Redes que se encargan de lanzarnos toda esa opinión publica que tienen a su merced. Ya lo han conseguido.

Así nos va. Y siento decir esto; tenemos lo que nos merecemos.

No pretendo que la gente salga a tomar las calles con antorchas y horcas. Pero al menos vamos a ejercer nuestro derecho a cuestionarnos si todo esto es lo que queremos. Lo que nos merecemos.

No niego el papel que hayan tenido durante la transición. Pero estamos en el año 2024, han pasado cuarenta y cinco años. Nos resignamos a que el sistema sea intocable. ¿Por qué? La mayoría de la población no llegamos a vivir esa época, ni mucho menos a votar ese cambio. ¿no tenemos derecho a ser escépticos? ¿Que nuestros padres pensaron que era lo mejor para su futuro? De acuerdo, venían de una etapa oscura y cualquier aire de cambio se sentía como una victoria. ¿Pero nuestro futuro?

¿Queremos seguir con la cabeza agachada? ¿Queremos que ese futuro lo dirijan los amigos, primos, hermanos, hijos o nietos de estos Golfos?

Su respuesta esta clara. Mas allá de lo que tenemos nos espera LA NADA. Se consideran omnipotentes. Sin ellos somos seres desvalidos. Llegará el caos, el pánico, el terror. Les necesitamos.

Seamos honestos, y al menos, démosle una oportunidad a la duda. Mi posición: objetar a su lavado de cerebro.

No hacer memoria de una historia que nos intentan hacer creer.

Un abrazo para todo el pueblo valenciano.

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