Hoy traigo un tema de otros especialistas en jugar con la introspección.
Izal. Una banda que en sus inicios no paraba de escuchar, pero, que a medida que su carrera avanzó descendió mi interés.
Hace un par de años el proyecto tocó a su fin. Mikel Izal, cantante y dueño del apellido que daba nombre a la banda, tomo el camino en solitario. Otro claro ejemplo de que fuera de la banda hace mucho frío. Desde mi humilde opinión, su trabajo en solitario está a años luz de lo que llego a alcanzar con su antiguo grupo.
Letra:
Será fácil contar historias para escondernos
Lo difícil será dejar que alguien nos eche de menos
Será fácil romper ventanas para escaparnos
Lo difícil será pasar a verte y decirte adiós
Lo conseguiste, eres el superviviente
Caminas solo sobre tu continente
Y ahora hay solo silencio
Solo silencio
Y preguntas al aire
Preguntas al aire
Tan dormido y despierto
Tan dormido y despierto
Porque nadie gritará en el desierto tu nombre (¡nadie!)
Nadie va a declararse culpable (¡nadie!)
Nadie piensa arriesgarse a buscarte (¡nadie!)
En las ruinas de tu ciudad, nadie
Será fácil cerrar los párpados, airearlos para no tener que vernos
Lo difícil será dejar que por los poros penetren dentro
Será fácil separar la mente de los actos y olvidar a los extraños
Lo difícil será acordarnos de lo que perdimos por no hacernos daño
Lo conseguiste, eres el superviviente
Caminas solo sobre tu continente
Y ahora que has conseguido ocultarte
Preguntas por qué
Porque nadie gritará en el desierto tu nombre (¡nadie!)
Nadie va a declararse culpable (¡nadie!)
Nadie piensa arriesgarse a buscarte (¡nadie!)
En las ruinas de tu ciudad (¡nadie!)
Nadie gritará en el desierto tu nombre (¡nadie!)
Nadie va a declararse culpable (¡nadie!)
Nadie piensa arriesgarse a buscarte (¡nadie!)
En las ruinas de tu ciudad, nadie
La canción abre con esa dualidad existente entre la facilidad para tomar ciertas decisiones y la complejidad de enfrentarnos a la cruda realidad con sus consecuencias. Será fácil contar historias para escondernos. Lo difícil será dejar que alguien nos eche de menos. Será fácil romper ventanas para escaparnos. Lo difícil será pasar a verte y decirte adiós.
Nuevamente el yin y el yan. Ha logrado sobrevivir, ha logrado escapar. Pero el precio a pagar es ver sacrificada su conexión con el exterior. Se vislumbra el aturdimiento de lanzar preguntas sin respuesta. Gran sentimiento de soledad. Lo conseguiste, eres el superviviente. Caminas solo sobre tu continente. Y ahora hay solo silencio, solo silencio. Y preguntas al aire, preguntas al aire. Tan dormido y despierto…
La mención al desierto es un simbología de lo vacío, de la nada. Siente perdida y añoranza. A la vez proyecta su culpa. Cuestiona que nadie se declare culpable cuando en realidad es él el que siente culpabilidad. Porque nadie gritará en el desierto tu nombre (¡nadie!) Nadie va a declararse culpable (¡nadie!) Nadie piensa arriesgarse a buscarte (¡nadie!)En las ruinas de tu ciudad, nadie
La canción aborda el tema del equilibro entre la razón y la emoción. Cayendo en el autoengaño e ignorando el posible dolor que puede darse al abrir el plano emocional. Lo fácil es tratar todo de manera racional, pero abrirse sentimental le provoca dolor. Dolor a sentir la añoranza y la perdida. Será fácil cerrar los párpados, airearlos para no tener que vernos. Lo difícil será dejar que por los poros penetren dentro. Será fácil separar la mente de los actos y olvidar a los extraños. Lo difícil será acordarnos de lo que perdimos por no hacernos daño.
La canción termina con una nueva flagelación. La culpabilidad se apodera de él. Ahora que ha conseguido lo que, supuestamente, buscaba, se arrepiente y se culpa por ello. Y ahora que has conseguido ocultarte, preguntas por qué…
Canción cortita pero potente. Como pilar, una de las cargas más pesadas que puede soportar una persona; la culpabilidad. Desde ese arrepentimiento por la decisión tomada, desde esa soledad que corroe, empieza una devastación personal que desemboca en culparse. Una flagelación constante. La culpabilidad es una bomba atómica, provoca una aniquilación terrible. Muchas veces no somos capaces de discernir entre responsabilidad y culpa. Esta última con un carácter ético que la mayoría de las veces dista mucho de la realidad. La falta de aceptación de nuestros actos y de la verdad impide nuestro perdón. La supervivencia en el autoengaño degenera que no sea posible cambio alguno. Al contrario, permanecer en la oscuridad. Con ese lastre de sentirnos culpables, de falta de conciencia de lo ocurrido, de no aceptar nuestra responsabilidad, nos autodestruimos y lanzamos esa culpa a nuestros entornos. Desgraciadamente esa culpa volverá, cual búmeran, con más intensidad si cabe que en su origen.

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